Frederik Peeters - "Píldoras Azules" (Astiberri)
lunes, 7 de abril de 2008 by Juan E. Tur

Como Mónica comentaba recientemente, tampoco yo soy un gran lector de cómics. Ni siquiera, un entendido (de alguno considerado clásico, prefiero la adaptación al cine que el original); pero pese a todo, el formato me atrae y, si tengo la oportunidad, no descarto nunca la lectura de un volumen a priori interesante. Así llegó a mis manos -junto a otros- este Píldoras Azules ('06, Astiberri), que me ha dejado francamente asombrado y ha revitalizado mi interés en el mundo de las viñetas. El libro supone un relato autobiográfico en el que su autor -el francés Frederik Peeters- narra un periodo de su convivencia con una mujer y el hijo que ésta tiene fruto de una relación anterior, con la peculiaridad de que ambos, madre e hijo, son seropositivos. Sin embargo, este factor, que podría justificar de por sí el interés del relato, deviene un punto secundario en una obra en la que lo importante es como el protagonista nos desvela su propia historia de amor.
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Una historia que Peeters despliega, básicamente, a partir de un monólogo interior, que a su vez genera recuerdos y flashbacks que nos permiten asistir al enamoramiento del protagonista, a su relación con el hijo de la pareja, a la revelación de la enfermedad y a algunos de los problemas y particularidades que ésta confiere al día a día del núcleo familiar. Cabe señalar, tratándose de un cómic, la efectividad de los dibujos, en un sobrio blanco y negro, que consiguen, por lo que respecta a los personajes, mostrar una gran variedad de registros dramáticos que suplen con efectividad la ausencia de descripciones del medio.
Del mismo modo, la selección de planos, muy cinematográfica, también aporta una gran carga al relato, descartando todo lo prescindible para enfatizar, cuando el autor lo desea, los aspectos más importantes (con lo que consigue alcanzar momentos muy brillantes; como aquellos en los que vemos desde la mirada del niño; o la magistral visita al médico familiar, con una importante carga de suspense y una resolución perfecta).
Con todos esos elementos, entre los que destacan un buen argumento, brillantemente desarrollado, y un dibujo preciso, Peeters logra una emotiva historia que, además de revelar algunos aspectos más que interesantes sobre la realidad de las personas afectadas por el VIH, difícilmente dejará indiferente a aquél que se acerque a ella. Absolutamente recomendable.
La foto de Frederilk Peeters es de esta web dedicada al autor.













